Pensamientos de Concreto

martes, abril 12, 2005

Anécdotas: El Monstruo de los Celos

Yo tenía 17 años y estaba enojada con el mundo.
Él tenía 18 y estaba enamorado del mundo.

Por teléfono...
M: Andaba con alguien, te digo.
C: ¿Con quién? ¿Cómo lo sabes?
M: No sé su nombre, era una chica, el auto olía a perfume de mujer.
C: ¿Cuándo? ¿A que hora?
M: Hoy mismo, hace unos 15 minutos.
C: Vale. Averigua lo que puedas.


Cuelgo el teléfono, espero unos minutos y vuelvo a llamar al mismo número:
M: ¿Hola? -Como si no supiera quién es-
C: Hola, ¿cómo estás? ¿Me pasas con J? -Como si no hubiera hablado con ella hace cinco minutos-
M: Bien, bien, gracias, sí, ahora te paso.
J: Hola
C: Hola amor, ¿Cómo estás? ¿Llegaste hace mucho? -Como si no pasara nada-
J: Bien, linda. No, llegué hace un ratito.
C: ¿Cómo te fue?
J: Bien, bien. Fui con Hamlet a la casa del "Perro"
C: Ah si, me contaste que se mudó.

Luego de un rato de conversación insustancial, cuelgo y llamo a otro número:
C: Hola, loco, ¿qué tal?
Hamlet: Bien, mujer, dichosos los ojos.
C: Trabajo y estudio... Tu sabes.
Hamlet: ¿Yo? *Risas*
C: *Risa falsa* Verdad. Oye, te llamo para preguntarte como carajo se llega a la casa de Henry "El Perro". Me contaron que el departamento es impresionante.
Hamlet: Ni idea. Sé que se mudó, pero todavía no fui.
C: Ah, entonces le voy a preguntar a J. Seguro que él sabe.
Hamlet: Tenías que llamarlo a él primero, loca.
C: Sí *Risa falsa* ...No sé que estaba pensando.

Ese día terminó con la semilla de los celos germinando dentro de mí. Cada día que pasaba crecía un poco más, y se convertía en algo diferente. Yo hacía le preguntas que parecían casuales y le sacaba información. Los reportes diarios telefónicos de M. rellenaban los espacios en blanco.

En esa misma semana, en el auto M. encontró un estuchito de polvos compactos y un lápiz labial color café. Por las tonalidades, decidimos que la chica en cuestión era morena.

Unos días después, por teléfono, a la hora del reporte.
M: Tengo que contarte algo...
C: Vale.
M: No quiero que te enojes demasiado, ni que hagas nada de lo que puedas arrepentirte.
C: Vale.
M: Encontré un brazalete de plata en la habitación del fondo. Y no es de ninguna de nosotras.
C: *Calmada* Ok.
M: Le pregunté a Junior si era de su novia, pero me dijo que no vino en esta semana.
C: Ok.
M: ¿Estás entendiéndome?
C: Sí
M: ¡Encontré un brazalete de plata en la cama!
C: Sí, te entendí.
M: ¿No estás enojada?
C: No te imaginas. Me faltarían palabras para describir cuánto.
M: Te enojas raro.
C: ...Estoy pensando.

La situación se había puesto complicada, requería de medidas más drásticas. Quería un nombre, y lo quería ya mismo, alguien a quién culpar, alguien por quién no sintiera nada.
Fueron tiempos horribles, tenía que callar, quería gritar de enojo, rabiar, pegarle a alguien, y no podía. Así que me la desquitaba en el gimnasio, levantando pesos por encima de lo normal y pegándole al sandbag como si fuera mi peor enemigo.

Ese mismo día, en una esquina solitaria y oscura de un barrio anónimo.
C: Necesito un favor.
B: Habla.
C: Quiero saber la ruta de alguien.
B: ¿¡Pero tu te crees que nosotros somos una agencia de detectives!?
C: Por eso es un favor.
B: No me jodas.
C: ¿Con quién cuentas si te agarran?
B: *Silencio*
C: Dime, si caes preso. ¿Quién te saca?
B: *Silencio*
C: Bueno, está bien, te entiendo. Quizás la próxima vez que me llames desde la jaula no estaré disponible.
B: Está bien. ¿A quién?

Dos días después me enteré de que todos los días se iba a cierto centro de estudios, de ahí salía con una chica -descripción aquí- y se iban a pasear por ahí. Después se iban a un departamento y al pasar un tiempo él la llevaba de vuelta al centro de estudios.

C: Gracias. Tu sabes que puedes contar conmigo. No por el favor.
B: Lo sé. Oye, ese es tu novio, ¿verdad?
C: Sí.
B: ¿Tu quieres que lo pique? Yo llamo a los muchachos y lo linchamos... y a la tipa esa también.
C: No, no. De eso de me encargo yo... Pero gracias por la intención.

Ese mismo día, por teléfono:
C: ¿Tu vas a -nombre del centro de estudios-?
Rebeca: Sí
C: Quiero que me ubiques a alguien.
Rebeca: Cuenta.
C: Es una muchacha, delgada, morena, pelo negro. Todos los días se sube a un auto gris a eso de las dos de la tarde y regresa antes de las seis. Debe de ser más o menos de nuestra edad.
Rebeca: Te llamo.
C: Vale.

En medio del drama, yo seguía actuando como si no pasara nada. Como si no me hubiera enterado de absolutamente nada. Cosa que hacía que mi rabia creciera cada vez más hasta alojarse en el centro de mi pecho.

Al día siguiente, Rebeca ya tenía los resultados de la búsqueda:
Rebeca: Se llama Loli.
C: ¿Apellido?
Rebeca: No hace falta. Vive en... y su teléfono es... Vive con su tía, sola.
C: ¿La conoces?
Rebeca: Sí, está en mi clase. No la soporto. Es una puta. Y peor aún, le gustan los hombres ajenos. Nadie por su casa la aguanta. Nadie quiere saber de ella.
C: Ya. Gracias.
Rebeca: Oye, si vas a hacerle algo, cuéntame ¿Ok?
C: No. No voy a hacer nada.

Y puede que en algún rincón de mi mente de verdad lo creyera. Que de verdad creyera que sabiendo quien era no iba a hacer nada.

La llamé al instante, hablé con ella, traté de ser razonable, le expliqué que el chico a quien estaba viendo ya tenía novia desde hacía mucho tiempo, que lo sentía mucho, pero que tenían que terminar fuera lo que fuera que estaban haciendo. Ella me respondió que ya sabía que tenía novia y que no le importaba, que no era problema de ella, que "el que tenga tienda, que la atienda, o que la venda". (Strike one)

Le hablé calmadamente, sin gritarle, sin levantarle la voz siquiera, pero ella no entendía de razones. Le conté que su novia es media loca, -o loca y media- y que se anduviera con cuidado... Que su novia sabe en dónde vive. Ella insistió en que no le importaba y terminó con un "¿Y? No le tengo miedo a nadie, y menos a una santa virgencita" (Strike two)

Yo aún trataba de hacerla entrar en razón, no es posible que alguien sea tan... inconsciente,
"Loli, yo soy su novia" -Le dije- Quizás esperando escuchar algo de arrepentimiento en su voz.
"¿¡Y a mí que me importa!?" (Strike three. You're out.)
"Entiendo"
-y colgué.

No sé bien si fue por pasar tanto tiempo fingiendo que no pasaba nada y tratando de ocultar mi indignación y mi enojo, pero la reacción violenta que esperaba, no llegó, sentí como que todo se nublaba a mí alrededor y así, entre la neblina, me encontré tocando a su puerta.

Una muchacha joven me atendió. "¿Loli?" le pregunté, ella me miró extrañada "Sí."
"Soy C, la novia de J." No se lo estaba esperando, no tan rápido al menos, se sorprendió un segundo y luego me miró con... ¿tedio? ¿aversión? y me respondió un despreocupado "¿Y?"

Y fue entonces cuando vino la reacción violenta. Sentí como corriente eléctrica subiendo por mi columna vertebral. Mis manos se cerraron hasta clavarme las uñas en las palmas y formar puños apretados. Un zumbido crecía en mis oídos. Y todo se volvió rojo ante mis ojos... El monstruo había salido.

Mi puño se estrelló de lleno contra su cara.
Y... no quiero que vuelvas a verlo!" -Le grité-

Ahora, absolutamente sorprendida, ella se llevó ambas manos a la nariz y con ojos llorosos me gritó "¡¿Como te atreves?! ¡En mi propia casa!"

Le pegué de vuelta, y otra vez, y otra vez, ella no hacía nada eficáz por defenderse, levantaba los brazos tratando de cubrirse de los golpes. A través de la niebla de la ira, tardío, me llegó su mensaje. La sujeté del pelo y prácticamente la arrastré hasta la calle. "¡Ahora no estás en tu casa!"

Seguí pegándole, con cada golpe crecían las ganas de golpearla de nuevo, ella trataba de correr y yo la tiraba del pelo para traerla nuevamente, mis puños impactaban en su cara, en sus costillas, en su estómago, en todas partes. Ella gritaba cosas que no se registraron en mi mente.

Lo único que veía en mi mente era su mirada y ese irrespetuoso "¿Y?"
Mi cerebro lo repetía, como una película macabra, todas las cosas que dijo que me dolieron me llegaron juntas en un segundo. Ella y J, en la cama. Ella ocupando mi lugar. Ella altivamente diciéndo que no le importa. Ella diciéndo que no tenía miedo.

Le gritaba: "¡¿Ahora te importa?! ¡¿Ahora tienes miedo!?" Ella respondía entre sollozos, pero yo no la escuchaba. Quería lastimar como me habían lastimado a mí.

La gente se reunía alrededor para ver la pelea, pero nadie hacía nada. Ella finalmente cayó -o se tiró- al suelo, y se hizo un ovillo, yo la patee varias veces en el tórax y una que otra vez en el rostro. Algún espectador dijo: "la va a matar" Yo me decía que tenía que detenerme, que en efecto, si seguía, la iba a matar, pero no encontraba fuerzas para dejar de golpearla, el monstruo era mucho más fuerte que yo.
"¡Respeto!" le gritaba una y otra vez entre golpes.

De algún lado salió su tía, alguien lo avisó: "Mira, mira, ahí viene Fulana, se va a meter"
Yo llevé mi mano al bolsillo trasero de mi pantalón y saqué una navaja. Puse una rodilla en el suelo, la sujeté del pelo y llevé la navaja a su cuello. Se hizo silencio absoluto. Le sisee a su tía que ni siquiera pensara en acercarse.

Era una señora mayor, parecía más una abuela que una tía. Ella se detuvo y me miró, en sus ojos, había miedo e incertidumbre, pero también vi comprensión. Cómo si de alguna forma ella supiera por qué estaba pasando eso, como si secretamente, lo hubiera esperado. Tal vez fué esa mirada la que me dió las fuerzas necesarias para detenerme.

Le hablé al oído a Loli: "Escúchame bien, si alguna vez te veo cerca de él nuevamente, volveré y te mataré a golpes, aquí mismo, en el frente de tu casa. Quiero que te olvides que existe. Si lo ves caminando por la calle, quiero que te cambies de acera, porque si me entero que pasaste a dos metros de él, voy a volver, Loli.
Si te llama, no vas a hablar con él. Si te busca, lo vas a
ignorar... Y si alguna vez me ves en la calle, corre, ¡corre!, porque si te vuelvo a ver, te haré recordar el día de hoy... y no seré tan considerada como ahora. ¿Entiendes?"

Ella asintió sin decir una palabra. Yo me levanté y fui hasta donde su tía, le di mi tarjeta, con mi nombre, mi teléfono y mi dirección. "Si tiene algún problema con lo que pasó aquí, ya sabe a dónde ir y a quién buscar."

Luego, simplemente me alejé. Sin mirar atrás.

Siento como si no hubiera sido yo, como si otra persona hubiera ocupado mi lugar mientras yo miraba todo desde afuera. Sin embargo, desde algún rincón de mi mente sabía para qué había ido, si no ¿Qué hacía yo allí? ¿Por qué fui?

Al volver en mí, en el camino de regreso a mi casa. Miré mis manos llenas de sangre, hinchadas, mis nudillos raspados y recordé su rostro inflamado. Miré mis dedos, todavía con algunas hebras de pelo negro entre ellos y recordé su cuero cabelludo sangrante en donde había lo desprendido a tirones de raíz. Miré al suelo, con vergüenza, ví mis botas y recordé su sangre brotando ante cada patada. De algún rincón de mi memoria me llegó el recuerdo de su voz: "Perdóname, perdóname."

Me desvié de mi camino y fui hasta la casa de J. Así como estaba, él me miró alarmadísimo y me preguntó que había sucedido, que si estaba bien, que si estaba herida. ¿Herida? No se imaginan. Le dije que había ido a visitar a Loli. Él se quedó serio, se sentó y no dijo nada más. No trató de negarlo. No trató de justificarse. No trató de hacerse el desentendido. Y yo no le conté nada.

"Nunca más" fué lo único que le dije antes de darle la espalda y alejarme.

No me siento orgullosa de lo que hice ese día.

Recuerdo en un concierto, años después, vi un rostro familiar entre la multitud, traté de ubicarlo, pero se alejó corriendo.

Espero que algún día ella sepa perdonarme.


2 comment(s):

Muy bueno.

By Blogger un ermitaño sociable, at 10:18 p. m.  

No quiero dar mis palabras en el foro y desvirtuarlo, creo que este es tu lugar (mas intimo calculo), lo unico que te digo, es que te comprendo la situacion, yo nunca lo hice, porque si al menos me paso nunca me enteere, peor la verdad es que me dejaste muy pensante...
no te tengo miedo, al contrario lo poco que conozco de ti, me hace saber que eres una gran mujer y persona...
yo comprendo porque hiciste esto...
el odio que se siente en esos momentos es inecplicable.. se muy bien del tema por mi "M"...
te quiero mucho "C".

Mi

By Anonymous Mi, at 9:01 p. m.  

Publicar un Comentario

<< Home